Akane Tendo




«¿Artista marcial?... esas son dos palabras… bueno, no importa. Bobo. Mmm… conquistador de mujeres. ¡Idiota! ¡ah!, no, no, esa no cuenta. D… d… delincuente, sí, delincuente juvenil, así lo llama la profesora Hinako. Veamos… enérgico, entusiasta. Engreído. F… ¿fa… fascinante? ¡Ja! ¡Sí, como no! Eso quisieras. Mmm… Gato. Lo es, algunas veces. Y me recuerda a él. ¿H? ah… Honorable… en ocasiones, con eso de "no golpeo mujeres, blá, blá, blá…" Idiota. Imbécil. ¿Increíble? Bueno, tomando en cuenta la maldición, la cola de prometidas, los problemas que atrae, resulta de verdad IN-CRE-Í-BLE. Jactancioso… K… ¿koala? ¿uhh? ¿Qué me pasa? ¿hay algo mal conmigo? ¡Basta! L. Lindo. ¡No! No, no, no, no… aunque… no significa que sea… Quiere decir que es gentil y agradable… a veces… cuando no me insulta… Mujeriego. Sí, señor. N… niño, así se comporta, como un niño pequeño. Orgulloso. P…¿pro… promet…? ¡No! Pervertido. ¡Pervertido! Ehhh… ¿Que…rer? ufff… basta de esto, me rindo. Rojo. Por su cabello, cuando se transforma en chica quiero decir. S… ¿Saotome? Bueno, es una palabra después de todo… Tonto… U… ¿ú…nico? Hay que admitir que no hubo ni habrá alguien así… Digo, Nerima se llenó de gente extraña desde que él vino… incluso… mi familia… ay, estamos todos locos… Vanidoso. W… W… ¿wow? ¡! No existe… no existe una palabra con "w" que se le aplique… ¿Y "x"? No pensé que esto iba a ser tan difícil… ahh… ¿xenofobia? ¡¿Pero qué tiene eso que ver con nada?! ¡ains!... Y… Yo. No "yo" por mí, si no por él, yo, el ego y todo eso… Zopenco…»
Akane Tendo se tapó la cara con las manos y apoyó los codos en el escritorio, se sonrió apenas. Después se le empezaron a  subir los colores al rostro, cuando se dio cuenta de todo el tiempo en el que había estado pensando, a propósito, en Ranma. Siempre trataba de evitarlo, pero hoy, cuando quiso tomar un descanso mientras hacía la tarea, se le ocurrió que podía ser un juego divertido para pasar el rato. Después de todo, siempre creyó que sería capaz de nombrar sus defectos utilizando todo el abecedario.
Pero… surgieron otras ideas.
Akane se tapó la cara con más fuerza.
—Estoy cansada, eso es todo —murmuró, su voz un poco ahogada por sus manos.
—¡Akane! ¿Podrías venir un momento? —se escuchó la cantarina voz de Kasumi llamarla desde abajo.
—¡Ya voy, hermana!
Se levantó como un resorte, agradecida por la intervención de su hermana mayor, que le permitía dejar la habitación y escapar de sus pensamientos.




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