Fanart de あさめ en pixiv
Su
propio deseo se había vuelto su perdición. Ahora Kyosuke podía volver a tocar
el violín y ser feliz, entonces había elegido ser feliz con Hitomi, y ella era
solo un cuerpo que no vivía en realidad, una cáscara sin nada que la llenase. Se
había convertido en un zombie sin alma, ya no había vuelta atrás. Sentía que de
a poco se iba perdiendo a sí misma y que toda la magia que poseía —y se suponía
debía utilizar para pelear contra las brujas— la consumía y terminaba volviéndola
una bruja a ella también.
Por
un momento quiso rendirse y cobijarse en la oscuridad que se abría ante ella
pero escuchaba la voz de Kyoko con tanta insistencia repitiendo que aquello
tenía que ser como una de esas historias donde el amor y el coraje triunfan,
que no se rindiera. Y la voz de Madoka llamando su nombre...
Y
no sabía qué había ocurrido, pero de pronto estaba de nuevo ahí. Acostada en el
suelo abrió los ojos lentamente, entonces Madoka se echó sobre ella llorando a
lágrima viva, y pudo ver las heridas en el cuerpo de Kyoko arrodillada a su
lado —¿heridas que quizá ella misma le había hecho?—. Y Kyubey estaba diciendo
que nunca había visto que una cosa así pasara, que intentar purificar la Grief
Seed era ilógico y la consecuencia solo podía ser la muerte de la Mahou Shoujo.
Y la estudiante transferida la miraba con la misma frialdad de siempre, pero
parecía a la vez un poco aliviada.
Sayaka
no comprendía nada, pero estaba segura que Kyoko la había salvado.
—Gracias
—dijo antes de quedarse dormida.
—...
Tonta —replicó Kyoko en un susurro.
Después
se movió despacio hasta tomarla de la mano.

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