5

 


ぶぎゅる en pixiv






















5






—No sé qué hago aquí —comentó Ranma sentado a la mesa del lujoso restaurante.

Frente a él, Nabiki sonrió bebiendo un poco de vino de su copa. Después abrió el menú ante ella y se puso a leerlo con atención.

—Vamos a comer, Ranma, eso es lo que haremos —replicó sin mirarlo.

—Es increíble que me invites a un restaurante como este solo por una entrevista —comentó Ranma abriendo su menú con un suspiro.

Nabiki rio discretamente.

—Por favor, cuñadito, ¿no me conoces? Por supuesto, pagarás tú.

—¡¿Yo?!

—Claro, tienes bastante dinero, ¿no?, eso dijo tu manager —replicó Nabiki—, y no lo dudo. Apuesto que ese tipo cuenta hasta las monedas de un yen.

—Pero no los colecciona en un enorme frasco —dijo Ranma buscando ofenderla, pero ella solo sonrió ampliamente.

—Ahora te pareces un poco más al Ranma de antes —comentó Nabiki—, quizá en un poco más de tiempo pueda devolverte a como eras.

—No quiero que hagas nada, gracias.

—Kami-sama, ¿por qué son tan tercos los dos? —comentó Nabiki hablando con nadie en particular. Después miró a los ojos al muchacho—. Escucha, estoy segura de que al final me agradecerás y será algo bueno para ti, por eso tú pagarás la cena, llamémosla una inversión. A cambio yo te ayudaré a encarrilar tu vida de nuevo porque hasta ahora has hecho un verdadero desastre.

Ranma le sostuvo la mirada durante un momento y al final refunfuñó.

—No creas que te hago caso, solamente tengo hambre, eso es todo —dijo.

—Sí, sí —Nabiki movió una mano—. Solo elige de una vez la comida que tenemos mucho de qué hablar.

—Deja de darme órdenes —murmuró Ranma.

Se mantuvieron en silencio mientras llegaba la comida, y recién después de probarla y encontrarla deliciosa como siempre, Nabiki decidió ir directo al grano.

—Así que… ¿cómo conseguiste la milagrosa medicina para Akane? ¿Shampoo te la dio? —preguntó mientras se limpiaba con delicadeza la boca con una servilleta.

Ranma casi escupe todo lo que estaba masticando.

—¿Qué…? ¿Q-Que… dices…? —tosió un poco para aclararse la garganta.

—No finjas, Ranma, eres muy mal mentiroso, tarde o temprano se iba a saber. Además, Tofú ya nos dijo todo…

—¿Akane lo sabe? —la interrumpió el muchacho, y Nabiki lo miró interesada—. No puede enterarse, es peligroso, Shampoo podría querer… deshacerse de ella.

—Kasumi estaba bastante impactada y decidió que era mejor pensar bien cómo decírselo a Akane antes de apresurarse, y yo creí que esa era una sabia decisión. Así que no te preocupes, tu adorada Akane aún no está enterada de que no debe odiarte sino agradecerte su vida.

Ranma se relajó un momento y asintió.

—Lo que tenemos que hacer ahora —continuó Nabiki mientras Ranma estaba con la guardia baja— es aclarar las cosas y hacer que tú y Akane vuelvan a estar juntos, y hasta se casen, si quieren.

—¿A-Ak…ane? Yo… pero… —Ranma se sonrojó violentamente y se dedicó a examinar la comida.

Nabiki descansó el rostro en una mano y se puso a observarlo como si fuera un animal exhibido en un zoológico.

—Lo sabía, a pesar de todo lo ocurrido tu verdadera naturaleza no cambia. ¿Cuánto tardas cada mañana en preparar esa máscara que muestras al mundo? —preguntó.

Ranma la miró y volvió a quedar muy serio.

—No sé de qué hablas —respondió.

—Maldición, Ranma, ¿por qué vuelves a cerrarte así? Quiero ayudarte pero haces todo lo posible por empujarme fuera —se quejó Nabiki.

—¿Y por qué quieres ayudarme? —quiso saber Ranma.

—Bueno, de eso hablaremos después —Nabiki sonrió—, no discutamos sobre negocios ahora o la comida nos caerá mal.

—Me lo imaginaba… —murmuró Ranma.

—Mi ayuda quizá pueda ser algo cara, pero te aseguro que no te arrepentirás. Ahora, empieza a hablar si quieres que te ayude.

—¡No puedes ayudarme! —exclamó Ranma, llamando la atención de las mesas más cercanas.

—No grites, cuñadito, sé que estás desesperado, pero una mente fría siempre es lo mejor —dijo Nabiki con una sonrisa—. Cuéntame lo de la medicina de Akane. Te la dio Shampoo, ¿verdad?

Ranma suspiró y jugó con la comida en su plato un momento antes de empezar a hablar.

—Fue Cologne, esa vieja se enteró de que Akane estaba enferma y desahuciada, y me dijo que muchas veces la medicina china tenía curas para enfermedades que en la medicina tradicional eran incurables. Me ofreció esa cura, pero… había un precio.

—Por supuesto —asintió Nabiki—, tenías que casarte con Shampoo. Y accediste como un idiota.

—¿Qué más podía hacer? ¡Lo hice por Akane! —dijo Ranma apoyando una mano en la mesa con fuerza—, ella era lo único que me importaba. Según los médicos no había nada que hacer, la medicina china era la única posibilidad. Estábamos desesperados, ¿acaso no te acuerdas? ¿O ni siquiera te importaba porque no tenía que ver con dinero?

—Te estás pasando de la raya, Ranma Saotome —replicó Nabiki con dureza—. ¿Qué carajos sabes tú? Mi madre se murió de eso, mi hermana casi muere también, ¿no te das cuenta de que Kasumi o yo podemos llegar a desarrollar la enfermedad en cualquier momento también? Por una vez deja de ser tan idiota y sigue hablando.

Ambos se miraron a los ojos por encima de la mesa, y al final Ranma apartó la mirada.

—Como pago debía casarme con Shampoo —siguió diciendo Ranma—, y en seguida, antes de que pudiera probar la medicina. Obviamente Shampoo y su bisabuela no querían que una vez que Akane se recuperara yo rompiera mi promesa. Tuve que hacerlo, de otro modo no me la darían.

—¿Tan seguro estabas de que funcionaría?

—No, pero era la única manera de hacerlo. Si no funcionaba me encargaría de matar lentamente a Shampoo, a Cologne y a toda la aldea de Joketsuzoku si era necesario; y ellas lo sabían. No podían jugar conmigo —dijo Ranma, y su mirada fue de fuego.

Nabiki asintió despacio.

—¿Entonces? —lo instó para que siguiera hablando.

Ranma suspiró de nuevo.

—Entonces… me preocupé. Si Akane se recuperaba podía intentar disuadirme, o ir contra Shampoo o, no sé, tantas cosas podían pasar. Me preocupaba incluso que Shampoo la considerara una molestia e intentara algo contra ella. En ese caso, si Shampoo hacía algo contra Akane tendría que matarla, ¿tú entiendes, no?

Nabiki arqueó las cejas.

—Creo que entiendo, sí —respondió, aunque no muy segura, pero sí sabía que Ranma hablaba con total sinceridad—. Así que se fueron a China en seguida, y por eso le dijiste a Tofú que amabas a Shampoo, para que todos pensáramos que ibas por tu propia voluntad.

Ranma asintió.

—Y le pedí a Tofú que fuera él quien le entregara la medicina a los médicos, para que ustedes no creyeran que yo había tenido algo que ver. Prefería que todos me odiaran siempre si era por el bien de Akane.

—Oh, qué romántico —murmuró Nabiki sarcástica—. Pues resulta que Akane está triste, sola, estudiando como posesa y tratando de sacar adelante el dojo ella sola, trabajando demasiado y, por supuesto, llorando de vez en cuando porque la abandonaste por Shampoo, aunque ella no lo admita. Hiciste un estupendo trabajo, Ranma, cuando tenga algún problema te contrataré para solucionarlo.

—Pero está viva —dijo Ranma con firmeza—. Dime, ¿qué diablos querías que hiciera? Sabía que estaba cayendo en una trampa, que estaba vendiendo mi alma, pero por Akane lo haría; y lo volvería a hacer de nuevo.

—No seas tan intenso, Ranma —le sugirió Nabiki—. Miremos las cosas calculadamente en lugar de hacer un canto épico de esta tontería. Veamos, supongo que no puedes divorciarte de Shampoo porque ya lo habrías hecho, ¿verdad?

—Tenemos un acuerdo muy claro, una vez casados yo nunca podría dejarla… hasta que la muerte nos separe.

—Dejemos que la alternativa del asesinato sea nuestra última opción, Ranma —replicó Nabiki—. Entonces, si entiendo bien, llevas todas las de perder.

—Bueno, no tanto, en realidad —Ranma apoyó los codos en la mesa y se echó hacia adelante—. Sé que me quieren solo para que Shampoo tenga hijos que hereden mis cualidades, la aldea Joketsuzoku se basa en eso. Shampoo ha intentado seducirme muchas veces, sin embargo nunca le he tocado ni un pelo.

Nabiki volvió a alzar las cejas.

—¿Entonces ustedes…? —Nabiki no terminó la frase y las mejillas de Ranma se tiñeron de rojo mientras negaba con la cabeza—. Pues te felicito, supongo que no ha de ser fácil resistirse a tanta belleza.

—Cuando convives con Shampoo y la conoces muy bien, resistirse es muy fácil —comentó Ranma casi con asco.

—Entiendo —Nabiki asintió—. Pero si el matrimonio no ha sido consumado es muy fácil anularlo.

—Si hago eso seguramente Akane pagaría las consecuencias.

—Tienes razón —Nabiki se masajeó la barbilla pensativa—. Debemos encontrar la letra pequeña de este trato.

—No la hay —dijo Ranma bajando la mirada—. Estoy atrapado para siempre, pero en realidad no me importa mientras Akane esté bien.

—Ya te expliqué que Akane no está bien —dijo Nabiki—. Con vida sí, pero tiene una vida miserable, igual que la tuya, así que debemos hacer algo.

—No hay nada que…

—¿Qué hay de tu manager? —lo interrumpió Nabiki.

—¿Takeda? ¿Qué pasa con él?

—¿De dónde lo sacaste? Estuve averiguando un poco sobre él, tiene una lista de varios negocios turbios en China, incluso hay rumores de que estuvo mezclado en prostitución y de que tenía una gran deuda con la triada —explicó Nabiki—. Por supuesto, no son cosas que puedan confirmarse completamente, pero da bastante que pensar. ¿Cómo comenzó a trabajar contigo? ¿Fue Shampoo la que te dio la idea?

Ranma frunció el ceño.

—Ni siquiera recuerdo eso en realidad —respondió—. Creo que me lo presentaron durante mis primeras participaciones en torneos en China, y fue él mismo el que se ofreció para el puesto de manager; a mí no me importaban esas cosas así que lo rechacé. Pero cuando gané algunas ligas importantes comenzaron a llegarme más propuestas de comerciales y de participaciones en televisión y no sabía qué hacer, así que contraté a Takeda y me olvidé del asunto. Yo solo me dedico a entrenar y mejorar cada día, y él se encarga de los negocios.

—Claro, es comprensible que si tenía tratos sucios que le generaban muchas deudas se haya pegado a un chico inexperto pero talentoso que en el futuro se haría bastante rico —reflexionó Nabiki—. Lo más probable es que te esté robando cuantiosas sumas por tus contratos. ¿Cómo está tu economía últimamente?

—Yo qué sé —Ranma se encogió de hombros—. No me preocupo de esas cosas, nunca tuve demasiado dinero, todavía no me acostumbro a tenerlo.

—Ah, ¿qué harías sin la grandiosa Nabiki para volverte al camino correcto, pequeño Ranma? —la chica puso los ojos en blanco—. No te preocupes, solo quiero que me des acceso a tus cuentas bancarias, yo arreglaré lo demás.

—Sí, y firmar mi sentencia de muerte también. ¿Estás loca?

—¿Qué prefieres? ¿Seguir casado con Shampoo por el resto de tu vida? —le preguntó Nabiki—. Acabas de decir que el dinero no te importa; y créeme, todo seguirá como siempre, solo que yo te diré en la cara cuánto dinero te estoy sacando.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Ranma.

—Este es el trato, cuñadito —respondió Nabiki—. Si logro sacarte de este embrollo me convertiré en tu nuevo manager y nos haré ricos a ambos en poco tiempo; pero para eso necesito que me des libre acceso a tu vida.

—Pensé que eras periodista, no empresaria.

—Bah, el dinero es solo para vivir bien —dijo Nabiki sonriendo—. Si no me tengo que preocupar por pagar las cuentas puedo hacer los reportajes que se me antojen sobre los temas que quiera, y esa es mi verdadera pasión: saber más.

—Realmente… —Ranma dudó—, ¿realmente crees que puedes sacarme de esto?

La miró preocupado, y Nabiki por primera vez creyó vislumbrar aquella expresión inocente de antaño en él.

—Tranquilo —le hizo un guiño—, quizá pueda tardar, pero siempre resuelvo todo al final. Soy Nabiki Tendo, ¿o no?

Ranma asintió y le sonrió.

—Supongo que Shampoo te es infiel —comentó después Nabiki.

Ranma carraspeó con fuerza.

—Oh, no quiero maltratar tu hombría —dijo Nabiki—, pero supongo que ella no puede aguantarse como tú y necesita… uhmmm desfogarse con alguien. ¿Shota Takeda, quizás?

—Nunca los he encontrado juntos, pero lo sospecho —respondió Ranma.

—¿Ni siquiera eso puedes usar como causal de divorcio?

—Quizá —Ranma se encogió de hombros.

—¿Quizá? —Nabiki estaba perpleja—. Ranma, eres un idiota, ¿por qué no has hecho algo hasta ahora? Sería fácil poner una cámara oculta, o contratar un detective privado que te diera las pruebas que necesitas.

—¿Y para qué? Si me divorcio sería un pequeño escándalo, pero luego mi vida seguiría igual que ahora, viajando por diferentes ciudades, volviendo por períodos a Shanghái para entrenar, participando en competencias. Aunque esté casado, es solo en el papel, no existe una vida en común con Shampoo así que no habría cambios. Si cambio esto, tiene que ser por algo mejor.

—Ahora puedes tener algo mejor —le dijo Nabiki—, pero lo más difícil para ti será reconquistar a Akane. Ella sufrió mucho, ¿sabes? Enfermar y que tu novio te abandone no es lo más agradable del mundo.

—Yo… no era su novio —Ranma bajó la vista avergonzado.

—Pero la dejaste, en el momento más crucial de su vida, literalmente, aunque fuera por una buena causa.

Ranma bajó la cabeza. Nabiki lo observó por un momento, hasta que abrió la boca sorprendida.

—Ya entiendo —dijo—, es por eso que no has intentado nada para divorciarte de Shampoo, te estás castigando por lo que le hiciste a Akane, porque aunque no lo querías, la lastimaste. Vaya, resultaste ser bastante complejo, Ranma, y bastante tonto.

—Di lo que quieras —replicó el muchacho apartando la vista.

—Bueno, bueno, no hagas teatro —le dijo Nabiki—. Así que, ¿tenemos un trato o no? Si fuera tú, accedería de inmediato, nunca se te va a presentar una oportunidad así.

Nabiki alargó la mano por encima de la mesa. Ranma miró aquella mano desconfiado, había vivido por años en la oscuridad, dejando que pasara un día tras otro, respirando solo por la certeza de que con su sufrimiento ayudaba a Akane a seguir con vida. Nunca vislumbró una salida, ni la había deseado en realidad porque cualquier vida sin Akane era despreciable. Sin embargo, ahora parecía que una puerta llena de luz se abría, y solo bastaba que él cruzara hacia el otro lado; parecía demasiado fácil para ser verdad.

Ranma suspiró y estrechó esa mano.

—De acuerdo, tenemos un trato —respondió el muchacho.

—No te vas a arrepentir, y sospecho que yo tampoco —comentó Nabiki— De cierta forma es emocionante, ¿no?

Ranma no le respondió nada.

—Akane no puede saber la verdad —dijo Rnma.

—No la sabrá hasta el final, no te preocupes. Supongo que tampoco es bueno que nos veamos de nuevo, de seguro Shampoo se enterará y sospechará —comentó Nabiki—. A partir de ahora, si me necesitas llama a la redacción del periódico —sacó una tarjeta de su bolsa y se la pasó a Ranma por encima de la mesa—, pero no des tu verdadero nombre, inventa uno cualquiera.

Ranma asintió mientras tomaba la tarjeta y la leía.

—Si yo te necesito te contactaré de alguna forma, no te preocupes —Nabiki sonrió de costado y cerró su bolsa.

—¿Y ahora? ¿Qué haremos? —preguntó el muchacho.

—Cenar, por supuesto. No podemos desperdiciar esta comida tan exquisita.






Lee el siguiente capítulo 🌟aquí🌟 







Comentarios