Tinta sobre humeante café

 







Dedicada a Aoi Fhrey, ¡feliz cumpleaños!














Tinta sobre humeante café





La habitación era espaciosa y estaba extrañamente vacía, excepto por una mesa redonda en la que había una taza de humeante y negro café.

Ranma inclinó un poco la cabeza al observarlo y luego, para su sorpresa, el techo se abrió mostrando un cielo estrellado, vasto, donde se podían ver galaxias completas con todas sus estrellas, planetas y sistemas.

Y desde el cielo caía una lluvia espesa y oscura, que no era otra cosa que tinta, la tinta de la que están hechas las palabras; y luego otra, de color verde, y rojo, un blanco puro y nostálgico, un dorado que reflejaba en su brillo las estrellas. Era la tinta que formaba las imágenes que siempre se aparecían en su cabeza, Ranma lo supo de pronto, sin que nadie se lo explicara.

La tinta goteó sobre el café humeante, llenándolo de motas de color que se esparcieron por su negra superficie, creciendo cada vez y formando cada una un mundo diferente, cada uno con su historia y sus reglas, y Ranma se vio replicado e inmerso en ellos, siendo alguien distinto, pero el mismo cada vez. Paseaba por campos llenos de flores, iba por calles desoladas y casi destruidas, o cargaba una espada y de su mano brotaban luces de colores como llamas.

Cada imagen era una idea, y cada idea una creación.

Ranma creyó despertar del sueño y se dio la vuelta en la cama, para encontrar a Kasumi Tendo echada a su lado, durmiendo apasiblemente.

Ranma respingó, pestaneó y se movió en la cama, totalmente alerta y ahora sí despierto. Akane, medio dormida a su costado, le preguntó si estaba bien.

—Solo... solo tuve un extraño sueño —respondió él.

Y continuó pensando en las gotas de tinta que caían sobre el humeante café, hasta volver a quedarse dormido.









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